¿Nunca les ha pasado que miran un libro y la cubierta los enamora pero cuando comienzan a leerlo terminan odiándolo, y aun así no se quieren deshacer de él porque la portada es preciosa?DeclaraciónEsta es una sección extraña que no sé si exista en otro blog, así que quiero que sepan de antemano que no pretendo adueñarme de ninguna sección; simplemente me pareció que llamarla así era adecuado y ayudaba a mi propósito.Lo que quiero hacer aquí es dar MI opinión sobre algunas situaciones del mundo de la lectura; desarrollar mi punto de vista y esperar que me dejen algún comentario con su punto de vista.Que quede claro que NO pretendo que mi opinión exprese la de todo el mundo; es únicamente la mía y no hablo por los demás cuando la doy.
A mí sí… Bueno, la verdad es que ya no tanto. Pero cuando era adolescente era fácil que mi mente se viera atraída por la magia de la mercadotecnia y terminara comprando un libro por su hermosa cubierta y una sinopsis que parecía atractiva.
Como muchos sabrán, soy Diseñadora Gráfica, y no es un secreto que entre nosotros y los mercadólogos buscamos la mejor manera de vender un producto. Sea cual sea: como un libro.
La cubierta (y una parte de esta mejor conocida por muchos como portada), es la presentación del libro como producto. Así que es normal (y obvio) que se busque que no solo muestre la esencia de la novela, sino que también atraiga al mercado meta.
En fin, me he dado cuenta que esto afecta no solo al Lector, también a las editoriales que buscan comprar los derechos de estas novelas para ser traducidas a nuevos idiomas. ¿Por qué? He visto muchas novelas que, al salir en sus idiomas originales (generalmente en inglés, que es lo que generalmente consume), la gente se vuelve loca al ver tan solo la portada. Aún no saben bien de qué trata la novela, pero con ver la portada saben que quieren esos libros.
Esto provoca que, al ser un libro cotizado por los lectores de habla hispana, las editoriales se sientan atraídas y busquen adquirir los derechos para poder vender esos libros de este lado. En ocasiones, incluso, preguntan en redes si queremos o no que se conserven las portadas. Se han dado cuenta, ¿verdad?
No estoy criticando esto como si quisiera crucificar la situación o algo por el estilo. Solo estoy dando por hecho que nosotros le conferimos al libro la cualidad de ser un producto de lujo.
Curioso, ¿no? Y muchas veces no podemos, o nos resulta difícil, deshacernos de un libro de este tipo aunque su contenido no sea algo que nos agrade. Porque una portada cuya estética nos parece hermosa, no necesariamente equivale a que su interior vaya a ser de nuestro agrado.
En muchas ocasiones tanto el exterior como el interior nos gustan, ¡y eso nos hace Lectores afortunados! Pero en otras…
¿Qué les pasa a ustedes en estas situaciones? ¿Qué piensan cuando tienen un libro cuya cubierta aman pero cuyo interior no acabaron de querer?
A mí hace algunos años esto me mortificaba un poco porque quería quedarme con esas bonitas portadas pero su contenido me molestaba… Hoy en día, por cuestiones de necesidad y espacio, prefiero deshacerme de esos libros aunque tengan cubiertas bonitas. Jajaja. Necesito deshacerme de los libros que no me gustan para poder dejar los que sí. Ni modo. Además, seguramente habrá quienes sí los disfruten. ¿No?
Pero, como dije, sé que hay Lectores que, aunque odien la historia, si la portada les gusta, se lo quedan.
¿Ustedes qué hacen? ¿Han cambiado de opinión como yo o tal vez nunca fueron de mantener libros “bonitos” a pesar de su contenido? ¿O tal vez no les importa que no les gustara la historia y aún así los mantienen en su estantería?
Cuéntenme :D Y muchas gracias por pasar a leer la entrada MOL de esta semana ;) Espero sus comentarios :3





















