La razón por la que me animé a leer esta novela, es porque la primera novela que leí de la autora me fascinó. Aquella novela fue
“Soundtrack. La banda sonora de nuestras vidas.”
Recuerdo que leí aquel libro muy rápido, además, me hizo subir y bajar en emociones. ¡Fue precioso! Así que cuando supe que tenía la oportunidad de leer otro libro de la autora, no lo pensé dos veces.
En este libro conocemos a Imogen, una mujer que, luego de una ruptura en una relación que la mantenía dependiendo de su pareja, decide que debe aprender a independizarse y que tiene que darse una oportunidad para vivir por sí misma. Aprender a conocerse.
De esta manera, y con ayuda de su mejor amiga, termina viviendo en Irlanda junto a un pescador llamado Liam, el cual, como todos en esta vida, tiene su propia historia.
La vida nos pesa a todos siempre, sobrevive quien sabe soltar lastre.
Voy a contarles algo que no creí que me pasaría con esta novela: el principio me pareció muy lento y un poco cansado. De hecho la dejé unos días antes de retomarla.
Ustedes saben que no soy fanática de los libros cien por ciento románticos y,
aunque “Saltaré las olas” tiene mensajes muy importantes, sentí que destacó mucho el romance y el amor (o desamor).
No me malinterpreten, amo el drama tanto como amo la comedia, el problema es que la línea de emociones de la novela era fija y continua. De hecho, me atrevería a decir que el drama comenzó a remover la trama hasta que conocí el trasfondo completo de Liam.
Pero tengo claro que esto, en particular, es una opinión personal,
así que prefiero hablar de sus mensajes.
Imogen y Liam son muy parecidos y muy diferentes a la vez. Estas diferencias los complementan y ayudan, por lo que es claro que se necesitan el uno al otro para superar lo que llevan sobre sus hombros; pero también hay cierta tensión entre ambos que
va más allá de la amistad y el apoyo, lo cual es bastante evidente para el lector desde el comienzo.
Me alegro de ser una fuente inagotable de experiencias nuevas en tu vida.
Esto, por supuesto, hace mella en los mensajes de la novela. Por ejemplo, con cada paso que Imogen da, podemos ver que es una mujer independiente y fuerte, pero ella no parece notarlo en un principio.
Esto es algo que es importante mencionar y me gusta que la autora lo sacara a relucir, pues muchas veces nosotros no vemos el potencial que tenemos como individuos. Estoy segura de que algunos lectores podrán sentirse identificados con esta parte.
Llega un día que paras, lo ves todo desde fuera y te gusta lo que ves.
Otro de los mensajes que encontré fue lo que representa el ser un pilar para los demás, para los que amas y/o te necesitan, y esto no es nada sencillo. Muchas veces ser el apoyo de otro en algo tan complicado, mientras que al mismo tiempo intentas salir de un agujero personal, es lo más difícil de hacer.
Se requiere mucha fuerza y valor.
Y con esto último no me refiero en exclusivo a Liam; de hecho
existen otros muchos personajes interesantes que son pieza clave en esta situación. Y bien dicen que
el amor lo puede todo.
Al final, aunque no disfruté mucho del romance tan obvio en la trama,
Elena ha demostrado que tiene muchos mensajes que compartir, y estoy queriendo leer más de estos mensajes en más de sus novelas.